HAGAMOS EL HUMOR, NO LA GUERRA

Hace tiempo, trabajando en campos de refugiados durante la guerra de Kosovo, alguien me explicó este asunto de la risa con la rotundidad que solo pueden exhibir los que han vivido deprisa. Era una mujer que había sufrido salvajadas difíciles de imaginar. Y, sin embargo, se reía continuamente.
Por supuesto, los que no habíamos vivido su vida nos extrañábamos de su actitud. Esperábamos manifestaciones de dolor, no de humor. Ella me explicó la paradoja en dos frases: “Se nota que los que venís aquí habéis sufrido poco, porque estáis siempre serios. Los que hemos padecido tenemos que reírnos, porque sino no aguataríamos la vida”.

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Estamos en fechas que son curiosamente propicias para acordarnos de todo lo negativo. Con tanto desfile de buenos sentimientos los seres humanos, a los que nos gusta llevar la contraria, acabamos siempre acordándonos de las cosas que van mal. El cambio climático, las guerras, el hambre…Pero también la hipocresía de muchas de nuestras relaciones familiares, los cariños fingidos, la incomunicación… Sí, es fácil pensar que hay pocos motivos para reír en Navidad.
Sin embargo, esta mujer me enseñó para siempre que siempre hay un motivo para sacar a la luz nuestro sentido del humor se ponga como se ponga la vida: los problemas se afrontan mejor con buen estado de ánimo. Reír sirve para salir de la circularidad con que abordamos los grandes temas existenciales (esos en los que nos da por pensar en estas fechas). El cachondeo es bueno para estos días, porque el humor ablanda, ve y entiende lo que no puede comprender la razón.
Los seres humanos cerramos con frecuencia los ojos a determinadas soluciones porque nos parecen demasiado sencillas. Y eso es lo que evita el sentido del humor: quitando tabúes, eliminando mitificaciones y melodramas fingidos, saca a la luz lo esencial. Las carcajadas son clarificadoras y ayudan a buscar ideas que han sido sumergidas en mares de turbios intereses emocionales.
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Y es que ya lo dijo el Comandante Marcos, del Ejército Zapatista, refiriéndose al espíritu de los Chiapas mexicanos: “Contra el horror, humor. Hay que reír mucho para que este mundo no salga cuadrado y pueda girar. La risa ablanda“.
El cachondeo, a fin de cuentas, es el único medicamento sin efectos secundarios. Y la única forma de hacer ejercicio sin tener que cansarse. Así que voy a hacer caso de aquello que escuché una vez en un campo de refugiados. Voy a ver si me echo unas risas en estas fechas a cuenta de mí mismo y de mis relaciones con los míos.  Ignoraré a mi mente, que seguro que se pasará el tiempo pensando que las cosas podrían ser de otra manera. La risa compartida es el acto de amor más íntimo que conozco y el cariño es la única razón que se me ocurre para estar cerca de ciertas personas.
Así que en estas Navidades intentaré hacer el humor, no la guerra. Las fiestas no sé si me saldrán felices, pero seguro que me salen cachondas.

17 comentarios sobre “HAGAMOS EL HUMOR, NO LA GUERRA”

  1. luis muiño dijo:

    Las imágenes son de Arcimboldo, un pintor que sufrió mucho y que, (probablemente gracias a eso) es uno de los pocos ejemplos de arte bufo. Siempre me ha parecido curioso el poco respeto que se tiene por el sentido del humor en el arte. No sé quién dijo que para ser lúcido había que ser serio y melodramático (¿los románticos?). Fuera quién fuera, no me importa. Lo que me parece curioso es que nos lo creyéramos…
    Y nada, si os apetece leer algo sobre el sentido del humor en estas fechas, yo sigo recomendando “El arte de amargarse la vida” de Paul Watzlawick (otro cachondo que sufrió mucho). Pero vaya, probablemente lo más útil sea leerse “Sin noticias de Gurb” de Mendoza o verse “Con faldas y a lo loco”, “Shrek” o “El otro lado de la cama”. Cualquiera de ellas explica muy bien lo tiernamente desastrosos que somos y por qué merecemos todos que los demás se echen una risa a nuestra costa y, de paso…nos quieran.

  2. pau dijo:

    Vengo de la maldita comida familiar de cada año, aquella que la mayoría odiamos por su hipocresía. Estoy hinchado como un botijo, me encuentro fatal. He intentado tomarme a risa la historia pero la cosa ha durado un suspiro, he hecho broma y reído… pero nada de nada, encima me han pegado un sablazo y eso que dije que andaba corto de pasta.
    Ahora estoy en casa y te leo…
    Y me río.

  3. Tana dijo:

    H@la,
    Me desinstalé yo misma con mi propio mecanismo mental las últimas actualizaciones en mi ordenata.
    Resultado: 4 días sin conexión al mundo virtual, hasta que al final de estas fiestas han soltado a una buena amiga que con un artilugio que sirve para otras muchas cosas me ha devuelto al teclado.
    Mientras, he pasado por todo. Noticias de la muerte de un hombre conocido y apreciado, del enfrentamiento familiar por el que pasa una buena amiga, ir y venir con los mensajes mandando/recibiendo mensajes sobre las fiestas, cocinar sin resultados, escribir algún documento en word, recordar años anteriores (de esto no tengo la culpa, echaron por la 1 Memorias de África), y mantener calentit@s a l@s vecin@s con la caldera de la casa encendida al mínimo.
    Esto último no lo conseguí. O te asas o se enfría.
    Quisiera ser equiibrista y estar siempre firme, jugando con las inclinaciones, pero en la vida real me parece que me quedé con el papel de payaso.
    Saludos, besos y muchas risas. Disfrutad todo lo que podáis. Que mañana hay otras cosas que ver,

  4. kasandra dijo:

    Vaya, la risa, la risa y el cariño sí que me Atraen. Y hoy mira por donde me has explicado algo. El por qué me río tanto de todo y por todo todo el tiempo. Bueno… es tarde. Me voy a dormir con una sonrisa después de leerte.

  5. suigeneris dijo:

    Pues a mí me has recordado a Roberto Benigni y sus pelis, y ese humor en mitad del horror.

    Y el libro ese de Paul Watzlawick lo leí hace mil años y sí, también me gustó. Tengo que buscarlo,que no sé donde lo tengo.

    Es cierto, hay que tomarse las cosas con cierto humor porque la seriedad a veces distorsiona la verdadera importancia de las cosas.

    Me llama la atención la continua sonrisa de los niños de la India en mitad de la miseria. Y aquí los niños llorando histéricos porque quieren la PlayStation última generación y no esa mierda de videojuego barato que les ha traido el gilipollas de Papa Noel.

    En cuanto a las hipocresías familiares… Yo soy una experta en dejar de ir a bodas, comuniones, bautizos y celebraciones navideñas. Sencillamente hago lo que me da la gana y ya están acostumbrados a “mis rarezas”. Voy a cenar donde y con quien me da la gana, y a veces, puede ser con ellos, con otros, o con nadie.

    Por cierto, recuerdo un montón las risas que me eché el otro día. Pero tenemos pendiente eso de las diferentes visiones de lo que es gracioso, que es un tema muy interesante.

  6. Un...odenerodosdefebrerotres...San Fermín! dijo:

    Caigo en la cuenta de una cosa que mata mi humor: el deseo.
    Sólo consumar mi deseo me devuelve el sentido del humor. Hasta entonces no paro, soy un animal de seriedad.
    Lo único que mata mi seriedad, es el deseo (el mío) de no seriedad.

    En fin, un círculo… vicioso.

    (Redundantemente, el mal humor también mata mi sentido del humor -hasta que me pongo contra ello-)

  7. El Judas. dijo:

    .

    Dos amigos que se encuentran por la calle:
    - Pues el otro día hubo una reunión de científicos hablando sobre el problema de la superpoblación, y los más optimistas pensaban que en el año 2050 tendremos que comer mierda.
    - Joder, entonces ¿qué es lo que pensaban los pesimistas ?
    - Que no habrá mierda para todos.

    De Canela Fina http://dafisica.us.es/canelafina/

    .

  8. zakul dijo:

    en la cena familiar de noche buena, pusimos al último llegado a la familia a que hiciera las veces de Sta Clau para los infantes.
    era el pardillo del novio de mi cuñadita la mas pequeña, y claro que no pudo negarse, pues tenía que ganarse unos puntillos en su exámen de idoneidad.
    lo malo fué que cuando terminó de repartir regalitos y hacer una interpretación magnífica, los niños lo trincaron dándose el lote con la nenuchi.
    ¡¿y qué se supone que hizo cuando las niñas le dijeron que querían un beso de PapaNoel, ygual que el que le estaba dando a su tiita?!…
    pues muy metido en su papel les dijo…”ella pidió un beso en su carta y ustedes no…para el año que viene lo piden y ya está….”
    imagínense cual ha sido el cachondeo y las risas de mas de cuarenta personas que estabamos reunidos en la cena de noche buena, cuando una tropa de pequeñajos llegó llegó contando que para el año que viene quieren un beso con lengua de Papa Noel
    LUZ…para la inocencia apasionada

  9. Koldo dijo:

    Cada vez estoy más convencido de que estas Fiestas son para los niños… Y, efectivamente, como decía más arriba “suigeneris”, ya casi, ni eso: la ilusión por la sorpresa se pierde desde muy pocos añitos y sólo se nota un cierto “empotramiento” (de “potro”, hacer el animal sin ton ni son, como decía mi abuela) al verse juntos tantos, descontrolados y siendo los “reyes de la fiesta”…

    Hace poco leí un artículo -científico- en el que se decía que, incluso hasta los que habían sufrido un serio accidente o se encontraban con las secuelas de una enfermedad incapacitante, pasado poco tiempo después, tenían los mismo índices (altos o bajos) que el resto de la población en general, es decir, que no era un motivo de infelicidad dicha incapacidad y sólo contaban los mismos factores que al resto de las personas (al menos, manifestadas por ellos mismos).

    Yo doy fe: normalmente, nos parece un poco “idiota” sonreir o buscar siempre la guasa a todo… pero, cuando he llegado a puntos “límite” (de cualquier tipo: personal, laboral, familiar…) en los que crees que ya has “tocado fondo”, no sabes de dónde “sacas fuerza de flaqueza” y te lo tomas todo con mucha más “filosofía”… Sí, seguro que es adaptativo, como siempre…

    También es verdad que, muchas veces, como ha diccho “suigeneris” más arriba, tampoco nos ponemos de acuerdo sobre lo que puede o no resultarnos gracioso… incluso veo que les sienta mal… Normalmente, no suele gustar mucho ser mordaz o sarcástico… o quitarle “hierro” a las “penas” ajenas… Suelo ser “especialista” en este tipo de meteduras de pata… y, con la edad que tengo, ya no estoy tan seguro de que no sea intencionadamente…

    Sigo pensando que la vida es tan absurda que resulta desternillante… ¡¡¡y creo en el humor negro, por supuesto!!!

  10. Hannah dijo:

    En resumen: sufra usted riendo, le dolerá menos. Es cierto, lo único que no se debe perder nunca y pese a todo es el humor.
    Un abrazo tierno y cálido, querido Luis. Y que el próximo año te venga colmado de risas, sonrisas y humor, mucho humor. Y, por cierto, gracias por reanudar tu trabajo de bloger, la blogosfera no era lo mismo sin ti.
    Hannah

  11. Esbrújulo dijo:

    De acuerdo en que el humor es imprescindible en la vida ¡Pobres de los siempre serios! Y los que no le comprenden, peor todavía, yo los considero enseguida como no inteligentes.
    El humor no elimina a las emociones y sentimientos adversos, que son necesarios, pero les pone en su lugar sin permitir que nos invadan y se hagan los dueños de nuestras decisiones.
    Suigéneris, no creo que encuentres ese libro que leiste hace mil años, aunque se conserven bien los libros no llegan a durar tanto.

  12. kasandra dijo:

    Ya, Esbrújulo pero esos son los libros de todos. Los de Suigeneris están tan embalsamados como ella ;)

  13. Thalatta dijo:

    ¡Genial! tanto como nos estrujamos la cabeza pensando en banalidades y no sacamos ideas para reír o al menos sonreír ¡si es salud! :)

  14. Laura dijo:

    Éste es el mejor de los que me han pasado por sms:
    “Q las pulgas de mil camellos egipcios infecten el culo de kien intente joderte la navidad y q sus brazos sean tan cortos q no puedan rascarse”.

    Y sí, estoy de acuerdo con Luis Muiño. A mí cuando me preguntan por qué me rio tanto, yo siempre respondo que es que así pienso mejor. Dentro de lo poco que yo pienso, eso sí.

  15. Tana dijo:

    H@la,
    Un teatro. Momento de comenzar la función. El director de la orquesta aparece en el foso. Las primeras filas de butacas, que lo ven, comienzar a aplaudir. Como una ola los aplausos de los asistentes se extienden por todo el teatro. Cuando cesan, el director levanta un brazo con la batuta en la mano, y mueve también el otro brazo. Mantiene pausados en un momento dado ambos brazos y comienza a mover/agitarse. Se mueve como una coregorafía durante unos instantes y de repente empieza a sentirse extraño. Se aprecia que está pasando por unos momentos de confusión. La gente ha parado de toser, los sonidos de aparatos electrónicos hace tiempo que no se oyen, y el silenciio es total.
    Los espectadores de las primeras filas de butacas ven que se levanta el primer violín y le dice algo al director. Se lo repite más alto y mira al resto de la orquesta con un gesto de asentimiento y todos empiezan a sonreir y a reir.
    Tras unos breves segundos el director se vuelve hacia el público y explica el sentido del 28 de diciembre.
    ¡Felices inocentadas chic@s!

  16. Inmeat Polo dijo:

    Pues sí que hay que reír. Es bueno para todo, incluso para adelgazar.
    En todo caso, no están mal esas fiestas para alegrarles la existencia a los niños. Al menos éstas sirven para que muchos adultos dejen sus corsés y etiquetas y vuelvan a reír a mandíbula suelta y hagan las tonterías que nuestra sociedad nos exige como adultos y “civilizados” que somos.
    A reírse y a vivir que son dos días y tres llueve

  17. EL ORDEN Y EL DESORDEN EN LA RELACIÓN. TODO ES RELACIÓN. PERO QUÉ ES EL AMOR… « Los cuadernos de Yladah dijo:

    […] . La relación implica responsabilidad, tal como la implica la libertad. Estar relacionado es vivir; eso es la vida, eso es la existencia. Y si en esa relación hay desorden, toda nuestra sociedad, toda nuestra cultura se desmoronan, como está sucediendo hoy en día. […]

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