EL PECADO EN EL SIGLO XXI
El protagonista del programa del post de hoy se llama Alan. Al menos ése fue el nombre que utilizó para su testimonio en un documental de la CBS titulado: “O.com: adicción al sexo�…
En el programa en cuestión este señor (que daba la impresión de ser muy simpático y muy ingenuo) contaba su historia. DecÃa ser un abogado de 56 años que recibió lo que él denominaba “un regalo del diabloâ€?: alguien le trajo un ordenador a su casa. A partir de ese momento, nuestro protagonista se convirtió en un ejemplar de una enfermedad que no he entendido y que los guionistas del documental llamaban Adicción al cibersexo.

¿Cuáles son los sÃntomas de tan siniestra enfermedad? Pues, si no lo he entendido mal, sobre todo uno: ver mucha pornografÃa en Internet. Utilizando este criterio, el programa calculaba que existen decenas de millones de adictos al cibersexo en Estados Unidos. Nuestro protagonista era uno de esos intoxicados y por eso, según cuenta, decidió internarse en una clÃnica especializada en adicción al cibersexo (o en ciberadicción al sexo, que eso tampoco lo entendà bien). Después, una vez recuperado, hizo lo que le recomendó una de las supuestas expertas que aparecÃan en el programa: contrató un servidor cristiano que le bloqueaba el acceso a este tipo de páginas. Y con eso se completó el milagro y nuestro buen Alan quedó definitivamente curado. Lo que tampoco fui capaz de colegir fueron los sÃntomas de la sanación.
Desde hace unos años, asisto con perplejidad a un fenómeno muy curioso: la extensión de la etiqueta de adictivas a muchas actividades del ser humano. Hoy en dÃa, se habla con naturalidad de adicción a la comida, a las compras, al ejercicio, al juego…y al sexo. Es decir, a cualquier actividad que guste a ciertos individuos pero no sea productiva para la sociedad.
Antes, ser adicto significaba tener un ansia tan extrema de una sustancia que acaba produciendo sÃntomas fÃsicos de abstinencia (dolores, nauseas o hiperactivación del sistema nervioso eran correlatos tÃpicos). Pero ahora, lo del sÃndrome de abstinencia se ha olvidado: se habla de adicción cuando hay algo que le gusta mucho a alguien…y que no les gusta a los demás. Si esto sigue asÃ, vamos a acabar hablando de adictos al robo, a la mentira, a la rebeldÃa o a la pereza.

Las connotaciones morales de la historia del pobre Alan me suenan, inevitablemente, a otros tiempos y a otras formas de pensar. Alguien cae en el pecado pero, por supuesto, no es culpa suya. El mal ha penetrado en su interior por haberse arriesgado a experimentar en malos ambientes pero, una vez dentro, el interesado no podÃa hacer nada por resguardarse. Por eso, cuando se arrepiente, sabe que él solo no puede alejarse del riesgo: necesita guardianes de la moral que le aparten del peligro. Ahora, a todo esto se le llama adicción. Antes se le llamaba pecado…
Nunca me gustó aquella forma de contar lo que les ocurre a los seres humanos. Asà que ruego a los medios de comunicación para que no nos dejen caer en la tentación de repetir aquellas épocas y para que nos libren de ese mal.
Amén
14 de Diciembre, 2006 - 12:00 pm
Las imágenes son de Ray Caesar, un artista que me descubrió Vampi… Sus representaciones del imaginario del mundo actual utilizando iconografÃa de otras épocas me resultan adictivas (y no pienso curarme). Para mÃ, simbolizan muy bien esta costumbre humana de encontrar el mal en ciertas personas, en ciertos lugares, en ciertas pulsiones…y en cualquier otra cosa que no seamos nosotros mismos. Asumir nuestro lado oscuro y cambiar culpabilidad por responsabilidad ha sido siempre una tarea muy difÃcil. Si queréis ver más obras de él, echad un vistazo en www.raycaesar.com.
Y nada, que si os da por leer sobre este tema de hasta qué punto somos responsables de nuestros actos, os recomiendo a Albert Ellis. Es el equivalente de House en psicólogo: un hombre brutalmente honesto que no admite evasión de responsabilidades en el ser humano. Según él casi todo lo que hacemos lo hacemos porque queremos hacerlo. Y, además, podemos seguir haciéndolo o dejar de hacerlo. Un trabalenguas difÃcil de decir y más difÃcil aún de asumir…
14 de Diciembre, 2006 - 2:05 pm
Yo siempre me he preguntado por qué no se diagnostica la adicción a los coches, a la castidad o a las misas (¿no tienen que ir una vez en semana?¿no es eso estar enganchado?). Se ve que a los censores morales estas no les parecen mal.
Y sÃ, estoy de acuerdo con el Sr. Muiño. Decirle a alguien que es adicto es una forma de quitarle responsabilidad sobre lo que está haciendo. Mi ex me decÃa siempre que llegaba tarde porque no podÃa evitarlo, pero yo sà podÃa. Menos mal que nadie ha hablado de adicción a la impuntualidad, porque si no hubiera tenido excusa.
14 de Diciembre, 2006 - 2:37 pm
Todo lo que me gusta es inmoral, ilegal o engorda… decÃa la canción.
Cuando te entra el demonio en el cuerpo lo mejor es buscar un buen sacerdote, medico, gurú o lo que sea que te lo saque y tu tan pancho. Recuerdo que hace años, en uno de mis primeros trabajos, mi jefe, ya mayor, se quejaba de que los jóvenes no querÃan aprender nada. DecÃa que en vez de decir “voy a aprender esto” decÃan “aprendame usted esto…” Soy adicto a todo lo que me rodea y que considero que no me hace mal ni al coco ni a este cuerpecito maltratado: al sol, a la música, al sexo (cuando se puede), a la cerveza, al trabajo (no, eso es una maldición biblica), a las risas…. ¡¡que busquen a alguién que me quite esas adicciones y de paso, que me quiten, si pueden, lo bailao.
Saludos.
Saludos y a seguir a
14 de Diciembre, 2006 - 4:47 pm
Permisoooo…:
PermÃtame que le cite (en un lugar público e iluminado, Sr. Muiño; no se vaya usted a creér).
Voy:
“…a cualquier actividad que guste a ciertos individuos pero no sea productiva para la sociedad.”
Me gustarÃa puntualizar (soy un adicto a puntualizaciones personales que no implican el deber de ser aceptadas por otros/as) que cuando habla de “productiva para la sociedad”, entiendo que se refiere a toda la sociedad. Y aquà va mi puntualización: creo que la ausencia de productividad sólo le preocupa a aquellas sociedades que son mercantiles, sobre todo a las “anónimas” (S.A.), unas sociedades asociadas a su vez a otras, públicas, privadas, o de naturaleza sobrenatural, que ven peligrar sus beneficios si no controlan estas supuestas adicciones. No, no se trata de redimir al “pecador”, sino de controlar en todo momento aquellos recursos e intrumentos con los que está autorizado (obligado) a pecar. La autorización, los recursos y el pecado, serán suministrados puntualmente por la sociedad asociada a otras sociedades.
Otra cita:
“Asumir nuestro lado oscuro y cambiar culpabilidad por responsabilidad”
SÃ. Pero una vez asumido, podrÃa ser exhibido cuando lo creamos oportuno, de manera que aquello que puede ser considerado “oscuro” por otros, lo reivindiquemos como algo natural; humano; sin dobleces… En beneficio propio y, cómo no, de otros que aún no distinguen (por el motivo que fuere) entre el padre, el hijo, el espÃritu santo, y una paloma.
14 de Diciembre, 2006 - 9:21 pm
Pues me parece que como lo dejes en manos de los medios de comunicación (esos sacrosantos guardianes de la lengua y del lenguaje que son los que se la están cargando), vas apañado.
14 de Diciembre, 2006 - 9:31 pm
¿Y qué me decÃs de lo que ahora se llaman frikis, esos adictos a un tema “raro”? Los freaks, de toda la vida, eran esos bufones tarados o extraños que se exhibÃan en circos para regocijo y risa general de los “normales”.
Viendo la famosa pelÃcula “Freaks”, uno se pregunta quienes son los raros y los más humano, si los normales o los extraños.
Pues esto lo mismo, demonizan algo que sólo parece singular, diferente.
HabrÃa que ver por un agujerito lo que hace la gente en su hogar, lo que piensa en su cabecita la mayor parte del tiempo, a lo que dedica el tiempo libre, sus obsesiones o sus hobbies.
Dicen que todo lo que haces exageradamente y que implica que dejas de hacer otras cosas necesarias o importantes es lo que define una adicción. Pero, ay, quien determina qué es lo necesario o importante para alguien…
Ya se sabe que no hay nada más raro que la gente… y la mayor parte de lo que hace la gente lo hace porque le da la gana, no porque venga un enano verde a decÃrtelo a la oreja.
14 de Diciembre, 2006 - 9:34 pm
Por cierto, Luis, dile a Vampi que a ver si abre su blog de una vez, que a mà no me hace caso.
Y cuando la veas le das un beso y le dices de mi parte que me sigue poniendo, ja.
15 de Diciembre, 2006 - 12:14 am
H@la,
Como me encanta leerlos, hoy he vueto a ser adicta a vosotr@s.
No se si seré pecadora o adicta, pero completar el formulario lo completo.
Lo que no practicaré será la gira que la jefe de la tribu de mi pueblo me pide que haga para conocer la movida.
No quiero que nadie tan falso me muestre su versión de lo que fue La Movida en Madrid, porque la suerte es que cada un@ vivimos la nuestra.
Una de las adicciones que no me puedo quitar es denunciar el uso que algunos poderes innobles hacen del recuerdo de los demás, y que a mayor ignominia nieguen el recuerdo justo a las vÃctimas de una dictadura.
Pido perdón por esta adicción.
15 de Diciembre, 2006 - 12:17 am
Pues, si. Otra vez el absurdo del pecado y de los que redimen a los pobrecitos pecadores que no son capaces de valerse por si mismos, inherente a las religiones monoteistas. Bien disfrazado bajo la palabra “adicción” con la hipocresÃa propia del cristianismo.
15 de Diciembre, 2006 - 12:28 am
H@la,
Como soy adicta…
Esbrújulo ¿debo entender que consideras que las religiones politeÃstas son buenas?.
Y la referencia que haces a la religión cristiana es asÃ, o ¿te refieres a su apartado católico?
15 de Diciembre, 2006 - 1:24 am
Supongo que adicción será todo aquello que se te mete de tal manera en cuerpo o espÃritu que no te deja ver nada de lo demás o que perjudica a lo demás. Como se dirÃa vulgarmente “lo que te tiene obsesionado”. Me vienen a la cabeza los ludópatas que se gastan el sueldo en maquinitas y luego tienen a los hijos a bocatas de Nocilla o los que no pueden dejar de beber y luego llegan a casa y le dan un palizón a la mujer o a los niños (ninguna de las dos adicciones está contemplada como “pecado” por la iglesia católica”)
No sé lo que al tal Alan le hizo sentirse adicto a la pornografÃa de internet (a saber porque hay cada historia por ahÃ…) Yo fui adicto a un juego de ordenador que hacÃa que me levantara por las noches a ver si conseguÃa descifrarlo (ni que decir tiene que afectó a mi trabajo -llegaba dormido- y a otras relaciones humanas). Tampoco esto es pecado, pero yo era adicto.
Por cierto, por mi adicción al tabaco podrÃa culpar a la sociedad, al Estado, a las pelÃculas o a la Iglesia Católica (como parece ser que también es culpable del hundimiento del Titanic y de la Atlántida y yo qué sé cuántas cosas más…) pero no lo haré. El culpable soy yo y solamente yo y si necesito ayuda ya la buscaré o ya me las apañaré yo solito como con lo del juego de ordenador.
Creo que hay mucha gente que lo que tiene adicción es a culpar y a demonizar a la Iglesia o a la sociedad o al Estado de cualquier cosa que no les parece bien. Siempre echando balones fuera. Pero el que tiene la culpa (si es que se trata de culpar) de la adicción, es el propio adicto.
Hay que ver, a la vejez viruelas, a estas alturas y yo defendiendo a la Iglesia (que “pecados” tiene, y muchos)… Pero que cada cual apenque con los suyos
15 de Diciembre, 2006 - 6:40 am
Estoy deacuerdo con el sr Luis en que actualmente se ha cambiado la definicion de adiccion y se aplica a variadas actitudes que poco o nada tienen que ver con las adicciones tal y como se entendian antes.¿Cual es el concepto adecuado de adiccion?¿la tradicional o la actual?
Dejare que cada cual opine lo que considere oportuno.
Otro concepto que ha cambiado es el que el adicto ahora es un “enfermo” sin culpa alguna y antes era una persona con personalidad “distraida” por decirlo de alguna manera.
Aqui si que me voy a mojar y para mi un adicto(entendido a la antigua o a la moderna),si que tiene una parte de culpa.
Debemos asumir las responsabilidades de nuestros actos y no escudarnos en es una “enfermedad”,curenme.
Por ultimo creo que para segun que tipo de personalidades,les es mucho mas dificil controlar sus actitudes y caer en adicciones.
PD:Soy adicto a varias cosas:tabaco,amigos,reirme.¿estoy enfermo?¿necesito ayuda?
Un saludo.
15 de Diciembre, 2006 - 12:06 pm
No creo en eso de que el mal penetre en nuestro interior, más bien que le permitimos entrar a marchas forzadas, precipitado por alguna carencia, ni más ni menos…ahora que no me explico ésto…existen ese tipo de asociaciones? lo respeto obviamente, ahora que…dentro de nada va a haber asociaciones para superar la dependencia a la adicción al móvil cuatro G con pantalla táctil superfluorescente y con rombitos saltando encima…cada dÃa que pasa me convenzo de que el mundo poco a poco se vuelve más loco…
15 de Diciembre, 2006 - 4:25 pm
muy Interesante… otra vez…
15 de Diciembre, 2006 - 4:38 pm
Anda suigeneris si sabré yo de eso de demonizar… y joder, cómo mola … vamos, lo de hacer el friki porque yo hoy he hecho en público lo más friki de mi vida, que es dejar a mi alma por ahà gritando amor desbocada y estoy de un feliz que alucinas
)))
15 de Diciembre, 2006 - 6:25 pm
Carmen, que el móvil cuatro G con pantalla táctil superfluorescente y con rombitos saltando encima ya está desfasao… las adicciones tecnológicas son efÃmeras, en cuanto estás enganchado a una ya ha quedado vieja…
Kasandra, me encanta ver a la gente más feliz que una lombriz…
Y hablando de felices… si se puede… Felices fiestas, vacaciones y comilonas a tod@s!!!
15 de Diciembre, 2006 - 11:48 pm
Qué serÃa la vida sin las “adicciones”, serÃamos casi como robots y modelos de sociedad… sà prefiero ser adicta (ahora, por ejemplo, a los blogs jejeje)
16 de Diciembre, 2006 - 12:43 am
“Antes, ser adicto significaba tener un ansia tan extrema de
una sustancia que acaba produciendo sÃntomas fÃsicos de abstinencia…”
Eso es, significaba.
Ahora se entiende otra cosa, además. Se distingue adicción fÃsica de adicción psÃquica. Y se sabe que ésta última es una “carallada”.
Dependencia, adicción emocional, colgarse, estar pillado, ese proceso cerebral indeseado, es una subjetividad que uno sabe superable (y quiere superarlo porque le supone trastornos); que uno mismo decide (es causante y continuador), pero que también es, a la vez, influÃdo por situaciones, otras personas…
Sin aspavientos, adictos.
16 de Diciembre, 2006 - 1:06 am
Dónde dije -trastornos-, digo -sufrimientos a pesar de las satisfacciones-.
16 de Diciembre, 2006 - 1:25 am
Tana, creo que cualquier religión puede ser beneficiosa si el que la tiene la entiende de una forma razonable, sin perjudicarse a si mismo ni a los demás. Le puede servir de consuelo en determinadas circunstancias.
En principio las religiones politeistas han sido siempre a lo largo de la historia menos intransigentes y han derramado mucha menos sangre en guerras y persecuciones.
El que cree en un solo dios que, según él, es tambien el creador y señor de los demás se siente inclinado al enfrentamiento con los que no respetan sus mandamientos y reglas, hay mucho más fanatismo en ellas.
El que cree en muchos dioses es devoto de algunos de ellos a los que se dirige cuando siente necesidad de ayuda, y respeta por supuesto a los demás. Aparece un extranjero con otro dios desconocido, uno más, y se siente inclinado a respetarle también.
En cuanto al cristianismo sà me refiero a todas sus ramas y divisiones, no sólo al catolicismo, para mà hay muy poca diferencia entre ellas, aunque esta diferencia haya bastado para derramar rios de sangre en guerras interminables.
16 de Diciembre, 2006 - 4:03 am
Ya que he recabado la opinión de Le Mosquito… usted Señor Muiño, que también parece muy inalcanzable… de esos hombres que le dan al botón de su cama con suma facilidad… no tendrÃa bien, como psicoterapeuta y sexologo y conocedor del Alma humana y de la de los hombres, especialmente, no le apetecerÃa darme un consejo auxiliador para un amiga muy especial que tengo y que anda metida en eso de las adicciones… en concreto, la de la caza mayor… yo se lo agradecerÃa tanto, tanto…
16 de Diciembre, 2006 - 9:34 am
H@la,
Gracias por tu respuesta Esbrújulo, pero tengo dudas de encontrar a lo largo de la Historia ejemplos de civilizaciones y culturas invasoras que sólo fuesen monoteÃstas. Babilonia, Egipto, Grecia, Roma, etc….
Yo sigo creyendo que las etiquetas de pecado o adicción las siguen poniendo aquellos grupos que tienen el poder, o quieren conseguirlo, para controlar a l@s demás.
Muy de acuerdo con el ejemplo de Laura sobre aquell@s que tienen la necesidad de ir a misa, o practicar liturgias de cualquier religión. Cada pope les pondrá como ejemplo ante aquell@s que no cumplan las normas dictadas.
Y eso vale también para el mundo laico, agnóstico o ateo.
Lo importante es que cada un@ elijamos nuestros propios consumos y si nos hacemos adictos y resulta peligroso o queremos parar buscar una buena ayuda.
Igual que los pecados. Lo mejor es elegir una moral o pautas de comportamiento que no nos obligue a flagelarnos o participar de la hipocresÃa de valorar nuestros actos a nuestra propia conveniencia.
Porque todas las religiones, monoteÃstas o politeÃstas, o las ideologÃas que existen o existirán, tendrán principios que harán que nos “enganchemos”, pero la manipulación que harán de ellas y de nosotr@s sus pastores nos puede llevar a un rebaño donde no sepamos si solo balamos y rumiamos, o nos vigilan en cuanto empecemos a estar más “morenit@s” que el resto, o dicen que somos l@s lob@s.
Y por cierto el servidor cristiano que le pusieron a Alan, ya se lo podÃan poner a muchos curas católicos y pederastas, a ver si asà se les pasa el mono y no meten mano a l@s niñ@s.
Que todavÃa no se deben haber enterado que lo de “dejad a los niños que se acerquen a mÔ iba por otro lado.
Estas adicciones van a acabar conmigo……
16 de Diciembre, 2006 - 11:32 am
Tana, de acuerdo contigo de que los culpables son los que manipulan las religiones en provecho propio, y que otro tanto hacen (en menor escala) otros grupos que también detentan poder.
Pero la historia está ahÃ, y en ella vemos claramente las atrocidades que en el pasado han originado principalmente las guerras religiosas y las persecuciones, incluso entre creencias ligeramente diferentes como hicieron en Europa los cristianos.
En cuanto al las religiones politeistas lo han sido casi todas en la antiguedad, aunque tuvieran a veces un dios más importante que los otros, algo asà como su rey. Y hoy dÃa creo que las tienen la mitad aproximadamente de los habitantes del planeta.
Que yo sepa, la primera realmente monoteista apareción en lo que hoy es Persia entre los siglos XV y XXX antes de Cristo, con el dios Ahura Mazda y su profeta Zaratustra. Igual de intransiguente que las actuales, imponiendo normas obligatorias de conducta. Llamaba “impuro” a lo que ahora se denomina “pecador” y curiosamente el castigo solÃa ser lavarse repetidamente con orines de vaca. Eran pastores y vivÃan en un entorno donde escaseaba el agua.
16 de Diciembre, 2006 - 3:24 pm
No estoy nada de acuerdo en lo de que las religiones politeÃstas son menos sanguinarias que las monoteÃstas. Si bien es verdad que cuando las primeras tenÃan mayor presencia en el mundo hay que retroceder a tiempos remotos. Pero si los romanos con los sajones o los incas con los territorios que conquistaron no fueron tan sanguinarios (que lo fueron) o los asirios, fue simplemente porque no tenÃan tantos medios de asesinato en masa como en la actualidad. Y con todo y con eso, con los pocos medios de que disponÃan, consiguieron teñir de sangre el suelo. Pero en tiempos más cercanos me gustarÃa saber lo que pensarÃan los manchúes o coreanos que sufrieron la invasión del politeÃsta Japón durante la II Guerra Mundial o los tibetanos con los politeÃstas chinos (luego con el ateÃsmo comunista). En ambos se produjo un genocidio bastante sanguinario.
En la actualidad también vemos matanzas en religiones politeÃstas de Ã?frica. El tema es que lo hacen a machetazos a falta de mejores métodos.
En cuanto a las guerras religiosas, en la inmensa mayorÃa de los casos no fue más que un disfraz. Hay que tener en cuenta que el cuerpo del ejército ha sido siempre la masa popular empobrecida. Para hacerse oÃr por ellos era más fácil ir por la vÃa de las iglesias que llegaban donde apenas llegaba el poder polÃtico-militar. Es más fácil convencer a la masa inculta diciendo que van a venir los hugonotes, los protenstantes, los papistas, etc, de que se uniformen y vayan a matarse contra ellos pues van a venir a quemarles su iglesia y su virgen o su cruz (único apoyo moral y psicológico durante mucho tiempo) que decirles que vayan a luchar por una isla que nadie sabe donde está, por un mal reparto de tierras en no se sabe qué testamento o por el honor de no se sabe qué duque o qué rey. Total que una guerra que empieza por una estupidez de un particular acaba, bien disfrazadita, en una guerra de religión. ¿O es que era pura casualidad que lo de ir a liberar tierra santa no era también liberar los puertos y pasos de las rutas de la seda y de las especias?
Y para muestra un botón. En los paÃses musulmanes el imán te promete el paraÃso y las hermosas urÃes si te colocas una bomba al cinto y te llevas a no sé cuántos por delante.
Lo que sà que te acepto como auténticos rÃos de sangre por parte de los monoteÃstas es lo que perpetraron seres como Robespierre, Hitler o Stalin que cambiaron el dios tradicional de los altares por el Estado (el republicanismo en su máxima esencia: el Estado es el poder al que todo lo demás le está sometido y subordinado)
16 de Diciembre, 2006 - 9:39 pm
Hace mil años, el padre de un buen amigo, violento, agresivo, putero, borrachÃn pero aun no alcohólico… Fue captado por el Opus.
Dejó en parte la violencia y agresividad para con su familia, dejó la puterÃa y el alcohol…
Y me pregunto si ciertas personas con una patente inestabilidad, lo que buscan es un agarradero, una solución más o menos parecida, adicción más que solución.
Lo cierto es que en su familia descansaron. El cambio de adicción fue eficaz en ello. Ocurre que él siguió igual de loco, posiblemente le faltó un buen terapeuta o… quizás no, quizás era un caso irrecuperable y la secta lo apaciguó.
Un caso parecido al que cuentas pero sin el “ciber” ya que de eso, entonces, no habÃa.
Un saludo.
16 de Diciembre, 2006 - 10:27 pm
Desde luego que todas las religiones han sido manipuladas por los dirigentes de la época, como dice Imeat Polo, cuando el poder civil, militar y religioso estaban unificados. Y todas han derramado abundantemente la sangre.
Lo que es más discutible es si las politeÃstas fueron menos sanguinarias, lo que no deja de ser una opinión particular mÃa. Es difÃcil calibrarlo pues también hay que tener en cuenta que todas (las sociedades en general y por tanto ellas) fueron tanto más violentas cuanto más atrás en el tiempo retrocedemos y en la antigüedad resultaba normal lo que hoy llamamos genocidio.
Lo que si parece cierto es que los politeÃstas fueron más tolerantes con los extranjeros que llegaban hasta ellos.
En tiempos más cercanos, el budismo y el brahmanismo han sido y son sin duda menos agresivas que sus contemporáneas.
Merece la pena dar un vistazo a los libros sagrados de las monoteÃstas, En el Antiguo Testamento (judÃos y cristianos) hay un capÃtulo que define las normas de comportamiento con la población civil en una ciudad enemiga ocupada “pasar a cuchillo a todos los habitantes sin distinción de sexo ni de edad, con la excepción de las jovencitas que no hayan conocido varón, las que serán repartidas entre los soldados como parte del botÃn”. En el Corán (islamistas) hay una sura que dice textualmente “a los infieles hay que convertirlos o exterminarlos”. No he encontrado nada parecido entre los pocos libros sagrados que he podido leer de religiones politeÃstas.
En la actualidad la situación se han dulcificado mucho, desde que los sacerdotes o similares perdieron el poder que tenÃan. Donde le conservan sigue predominando el fanatismo.
16 de Diciembre, 2006 - 11:28 pm
Intentaré ceñirme al tema propuesto por don Luis Muiño: “adicciones”…
Supongo que en esto, como en todo, también es una cuestión relativa, tanto subjetiva (por uno mismo) como “objetiva” (por parte de los demás)…
En primer lugar, lo importante serÃa saber cómo me siento yo; desde cuándo he dejado de sentirme bien, o no tan satisfecho como al principio, o claramente mal…
En segundo lugar, si somos conscientes de que esta adicción nuestra (por mucha satisfacción que nos siga dando…) perjudica de algún modo a los demás o a nuestra relación con los demás…
En tercer lugar, si son los demás los que nos hacen continuas llamadas de atención al observar que no nos estamos dando cuenta de algún tipo de perjuicio que nos está ocasionando dicha adicción… a nosotros mismos, a ellos o a nuestra relación…
Si somos conscientes de que se están produciendo cualquiera de los dos primeros puntos o, caso contrario, que sà se da el tercer supuesto (y, obviamente, ésta advertencia viene de una persona querida o de cuya opinión puedo y debo fiarme…) y no somos capaces que corregirnos y reducir o eliminar dicha adicción… entonces debemos solicitar algún tipo de ayuda profesional.
Hasta aquÃ… todo bastante “lógico” y “aséptico”, es decir, no veo implicaciones morales (o de “moralina”) ni mucho menos religiosas… Puede aplicarse a cualquier tipo de toxina (alcohol, tabaco y drogas incluidas), anorexias/bulimias o enfermedades psicológicas catalogadas oficialmente, como la obsesión por el juego o por el sexo… que lo son no porque la Biblia o el imán de mi barrio digan que están en contra de la Ley de Dios, sino porque provocan la ruina económica y psicológica del individuo, cuando nos dominan y nos hacen sufrir por la falta de control que tenemos de ellas…
Lo que siempre me ha dado mucha “pena” es que haya individuos que sólo sean capaces de “desengancharse” a través de algún tipo de “dictado”, como ocurre con algunos drogadictos, alcohólicos y el del ejemplo del Sr. Muiño, todos ellos a través de la religión… lógicamente no fueron ellos ni su esfuerzo personal o profesional de terceros los que lograron ayudarle… fue DIOS (¡otra vez!) y sólo él quien le ayudó, porque nadie más -ni siquiera él mismo- podÃa hacerlo…
¿Que el fin justifica el medio? No lo tengo tan claro en el caso de adicciones: se cambia una por otra (la religión) y ambas ATENTAN SERIAMENTE CONTRA LA LIBERTAD del individuo (como podrÃamos poner perfectamente en este tipo de “cajetillas” de tabaco)… y tu propia salud mental (de nuevo, estoy convencido de que LA RELIGIÓN ES NOCIVA PARA LA SALUD INTELECTUAL…).
17 de Diciembre, 2006 - 4:26 am
¿Y si el cybersexo es la válvula de escape que evita un mal mayor?
Espero nunca tener que esconderme atrás de una pantalla…
O ¿Ya lo hago?