LOS PROFESIONALES DEL PESIMISMO

Se cuenta que uno de los textos más antiguos de la historia de la humanidad es una tablilla babilónica.  En ella, el autor se lamenta del rumbo que está tomando la gente que tiene alrededor.  Dice que todo está lleno de corrupción, que la gente ha perdido los valores y que las cosas ya no son como antes.  El final del texto es una de las frases más repetidas en la historia: el autor dice que las cosas están tan mal que es imposible que permanezcan así.  El mundo, según el anónimo escritor, toca a su fin.
El texto babilónico está escrito hace miles de años y, sus augurios no se han cumplido.  Pero no importa: millones de personas vuelven a repetir estos agoreros pensamientos una y otra vez.  El formato es diferente, pero el mensaje que estas personas trasmiten es siempre el mismo: las cosas van cada vez peor, cualquier tiempo pasado fue mejor y no tiene sentido intentar nada porque, tal como está el mundo, cualquier tentativa de mejoría es inútil. Hay que tener miedo al futuro y a todas las novedades que nos trae, porque, según ellos, van a empeorar el mundo hasta destruirlo.
Siempre, a lo largo de toda la historia, han existido Profesionales del Pesimismo: son personas que han conseguido dinero o poder infundiendo temor a lo que está sucediendo.   En el siglo XVIII, por ejemplo, la época en que en Francia y Alemania se multiplicaron los testimonios sobre hombres lobo que asolaban los campos causando la muerte de ganado y de personas, esos países se llenaron de cazadores de hombres lobo. Esos individuos, por supuesto, cobraban por librar a las comunidades de los hombres lobo. Usaban las tácticas de siempre: expandían el pesimismo augurando malos tiempos, infundían miedo, buscaban un chivo expiatorio (cualquier persona que tuviera las cejas muy espesas podía servir) y utilizaban los medios de comunicación de la época para expandir sus malos augurios (escribiendo libros o encargando esculturas terroríficas). Eran eficaces Profesionales del Pesimismo que utilizaban el pánico colectivo como forma de enriquecerse económicamente o de adquirir poder.

 De Es Schwertberger.jpg
Hoy en día, seguimos rodeados de este tipo de personas. Algunos nos intentan vender recelo hacia otras culturas a las que acusan de provocar todos los males del mundo. Otros, nos trasmiten su desasosiego por la difusión de nuevas tecnologías que ellos dicen que van a hacer un mundo peor. Incluso los hay que estigmatizan a todos aquellos que disfrutan de placeres que ellos no pueden saborear argumentando que ese hedonismo es negativo para la sociedad.  Por supuesto, una vez que nos han metido el miedo en el cuerpo, estos Profesionales del Pesimismo se ofrecen después como salvadores.
Evitar esos miedos inculcados no es tarea fácil, porque estos Profesionales del Pesimismo acaban teniendo el control de la opinión pública: vender temor y desasosiego es más fácil que vender optimismo y alegría de vivir. Los casos negativos llaman más la atención y son muy fáciles de localizar como ejemplos. Los positivos pocas veces aparecen en los medios de comunicación…
Pero la labor merece la pena: los temores impuestos acaban siempre por limitarnos y solo favorecen los intereses de los que los han creado. Acabar con ellos nos hace libres, pero requiere un esfuerzo continuo porque los Profesionales del Miedo siempre encontrarán otros nuevos miedos para sustituir a los antiguos.
Quizás por eso dicen que, cuando se lucha contra el miedo, no hay que buscar la sensación de libertad, sino más bien la de liberación.

26 comentarios sobre “LOS PROFESIONALES DEL PESIMISMO”

  1. luis muiño dijo:

    La ilustración es de De Es Schwertberger, un Profesional del Miedo (vive de crear imágenes misteriosas) que me cae bien, porque explora temores básicos del ser humano y no le da por inculcarnos pesimismo para poder lucrarse con él. Los que me caen mal son los otros, los intelectuales mediáticos que viven de decir que el mundo va de cráneo y que parece que se alegran cuando un dato confirma su pesimista hipótesis.

    Si os apetece leer sobre la fuerza transformadora del optimismo (a nivel personal y a nivel social), los libros de Martin Seligman la describen muy bien. El autor es optimista acerca del poder del optimismo. Y eso, en el mundo de catastrofismo mediático en el que vivimos, tiene mérito.

    Y una última acotación: puedo publicar algo así en un 20-N. Y eso, para mí, demuestra que algo hemos avanzado a pesar de ciertos Profesionales del Pesimismo…

  2. pau dijo:

    Creo que sin querer has pintado algunos políticos y medios de comunicación. Lo de “sin querer” lo dejaremos así, pero es que les va que ni pintado.
    ¿Sabías que en Roma ya se temía por la contaminación?
    Algunos romanos estaban verdaderamente preocupados por ello.
    El último tema escrito por Max de Sastre en su blog “La oFiCiNa iMaGiNaRia”, habla del libro “La Historia Empieza en Sumer”
    Ciertamente aleccionador.

    Un saludo.

  3. Hannah dijo:

    Pienso que a lo único que hay que tener “miedo” es alpropio miedo… Yo nunca tube ni tengo miedo. Cuando estuve en Ã?frica, le pasaban mil cosas negativas a los cooperantes: robos, violaciones, etc. A mí jamás me pasó nada de eso, y dejaba todo abierto. En el Land Rover que tenía a disposición, dormía alguien todas las noches, -lo dejaba también abierto- Yo creía que así estaba bien guardado. Sigo dejando todo abierto siempre… Sí alguien quiere robarme algo, pues adelante; ¡si lo necesita! En fin, comparto de pe a pa lo que expones en este post.
    Un abrazo entrañable
    Hannah

  4. Dinosaurio dijo:

    De acuerdo que el catastrofismo profesional (no confundir con el ocasional que nos puede invadir en un momento dado) es negativo y es un arma en poder de los poderosos para mantener con “el alma en un puño” al resto de los mortales para que nadie les cuestione sus privilegios. Vale.
    Pero una cosa es eso y otra cosa es que te llamen agorero por denunciar las arbitrariedades y las injusticias, entre ellas las arriba descritas contra los envenenadores de los que hablamos.
    Está muy bien ser optimista y valorar los avances positivos que los movimientos sociales y humanos han ido consiguiendo, pero también debemos conseguir que los árboles no nos impidan ver el bosque (sin cortarlos, claro).
    Abrazos para todos.

  5. Bambo dijo:

    Vaya… el catastrofismo y yo, yo y el catastrofismo. Me da la impresión de que el miedo es habitual y necesario. El temor a lo desconocido nos hace salir del letargo: lo preocupante es el camino que se toma cuando una se ha despertado. Puedes replegarte para protegerte o, por contra, arriesgarte y afrontar la situación. Pero tampoco veo qué hay de malo si una se queda agazapada. Se trataría de negar la cobardía y rechazarla, cuando, al menos yo, la llevo siempre de mi mano. Son pocas las veces en las que consigo vencerla.

    Partiendo de algo tan habitual, el problema es el abuso que otros puedan hacer de nuestra debilidad: llevarse al huerto a un tipo acojonado por cualquier mal social es mucho más sencillo que vender el burro a una persona que tenga claros los conceptos y no se deje intimidar.

    ¿Cómo era aquello de las fantasías catastrofistas?… Herramientas para racionalizar el miedo ¿no?

    Como apunta Dinosaurio, no hay que confundir al apocalíptico con el que denuncia situaciones injustas.

    -perdonad el desorden en la exposición… me faltan horas de sueño-.

  6. kasandra dijo:

    Acabo de tener dos recuerdos al leer este post que distan entre sí 20 años.

    En uno tengo 16. Un hombre habla conmigo en un playa. Tiene un libro en las manos. Yo no debería estar allí sino en el instituto. Ese libro demuestra que el fin del mundo se aproxima. No sé, no recuerdo bien. Quizás sólo fuese un libro sobre el efecto invernadero, porque se me quedó grabado sólo uno de los datos que me dio. Algo estúpido, como que las abejas estaban migrando del sur de Italia… pero también se mencionan las cuadernas más apocalípticas de Nostradamus.

    Paso mucho miedo aquella tarde con aquella conversación. Y él consigue lo que quiere. Ligar conmigo. Es un adulto y que yo me refugie en él aterrorizada. No quería morir, por supuesto. No así.

    El precio es altísimo. El que pago.

    El otro recuerdo es otro hombre. También le gustaría que me refugiara en él. Así que trata de meterme miedo con un lapis exilii, una piedra insignificante, un ‘’asteroide'’ de unos 500 kilómetros de diametro que se dirige al encuentro con la tierra y que supuestamente va a hacer impacto en unos días si nadie lo evita. Con ese me río. Me río mucho me río a carcajadas. Porque es lo que tenemos los optimistas. No es que pensemos que no pueda llegar el fin del mundo. Si no que la curva del metabolismo de nuestra felicidad casi siempre esta equilibrada y consumimos justo el glucógeno que nos hace disfrutar la vida a tope como un ejercicio, por si acaso… Bueno, le digo al fauno ambiguo, no te eches a temblar que no merece la pena (creo que ‘el laberinto del fauno’ retrata muy bien ese mecanismo del terror)

    Días más tarde estoy en un camino del Camino de Santiago ya en Galicia y a dos jornadas de la plaza del Obradoiro. Nos encontramos con algunas octavillas por encima de los arbustos, como si hubieran sido estrategicamente abandonadas. Un hombre anciano lee una y enseguida se corre el rumor en el grupo que era de unas cien personas. Algunos se alarman y otros no. Debajo del panfleto se anuncia el nombre de una librería en la que se vende ese libro que cuenta como será de temible la catástrofe. Sí, descaradamente la guerra de los mundos es un buen negocio. Porque siempre hay quien está dispuesto a pasar miedo y encima a pagar por ello. La prueba puede que sea que mucha gente se pirra por comprarse tickets para subirse en atracciones de vértigo y luego dedicarse a gritar mucho (o nada que hay quien exterioriza menos) y contentarse con pasarse todo ese rato con los ojos cerrados.

  7. Le Petit Ecolier dijo:

    Catastrofismo, pesimismo… ¿porqué nos gusta regoderanos tanto en ellos? Si al final, cuando lo hemos superado, descubrimos que hemos malgastado nuestro tiempo llorándole a un muerto. Supongo que todo forma parte de un proceso de liberación. Vale, creo que me he respondido a mi propia pregunta. Me encanta como esribes, Luis.

  8. Dudosa dijo:

    Siempre que leo algo sobre estos temas acabo teniendo claro que quiero ser optimista. Es mejor para mí y para los demás. Pero luego constato hechos:
    - El PP se dedica a hacer una política de catastrofismo y consigue disminuir la ventaja que tiene el PSOE.
    - Los movimientos de izquierda alternativa hablan del capitalismo como si fuera el coloso que pisotea el mundo (sin matices) y consiguen llevar a las manis a más gente de la que ha habido nunca.
    - Los intelectuales que salen en la tele hablan mal de la tele, de Internet y del egoísmo del mundo actual y dicen que esas cosas hacen un mundo cada vez peor y gracias a ello consiguen salir más en la tele y engrosar sus arcas egoístas.
    - La Iglesia Católica dice que el matrimonio entre homosexuales va a acabar con la familia y con la civilización occidental y consigue más gente en sus manifestaciones que los que van a misa.
    - Los ecologistas hablan de forma alarmista del cambio climático y el fin del planeta y consiguen que la gente les escuche aunque no lo hacían en cuestiones más evidentes como el maltrato a los animales.

    Y ahora viene mi duda dudosa. Yo quiero ser una mujer optimista, pero ¿Seguro que puedo serlo en este mundo y que los pesimistas no me ganen en todos los terrenos?.

    Besos.

  9. La Aguja dijo:

    Supongo que todas esas sectas que estuvieron de moda más de lo que lo están en la actualidad se basan en esos miedos catastrofistas. Y sus gurús han sabido sacar partido de ello.

    Pero esta vez me parece va en serio: España se desmiembra, la delincuencia ha subido, nos invaden por tierra y mar los inmigrantes, el terrorismo se ríe de nosotros… ;-)

    Miedo y sectas, o miedo a las sectas, que se escuchan a sí mismas y sólo a sí mismas.

  10. zakul dijo:

    yo solo me preocuparé cuando la tierra …osea el globo terráqueo geológicamente se desmiembre, pues temer a que se desmiembre algo que no es vitál, es como llorar en duelo durante cuarenta días por cada moco que pego debajo de la mesa.
    quiero decir que me parece que tenemos que preocuparnos tan solo de lo que es digno de importancia, y pensando pensando, existen tan pocas cosas para preocuparse.
    alguien dijo que las emociones humanas tan solo están rejidas por dos sentimientos: amor o miedo.
    la ira, la rábia, la envídia, la autoestima, etc… son formas alotrópicas de miedo.
    claro, ahora comprendo que si el amor no es noticiable, ni interesa a los políticos, montamos espectáculo con el miedo que nos da contról absoluto y pan con circo para la eternidad.
    LUZ PARA EL AMOR…y para los que se sienten valientes.

  11. Mila dijo:

    Los profesionales del miedo tienen un negocio increiblemente bien montado. Demosles la espalda, basta con aceptar nuestra propia responsabilidad sobre nuestra vida y la los menores de edad que viven bajo nuestra tutela. Creo que todos tenemos mecanismos de defensa propios para vencer al pesimista y enseñar a los menores. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? No. Cuándo hemos vivido mejor que ahora? Quien eso mantiene es una persona mucho más anciana de lo que puede afirmar su DNI. Un abrazo,

  12. Inmeat Polo dijo:

    Leyendo el texto de hoy, me han venido a la cabeza dos tipos de hombre-pájaro
    El mochuelo: persona agorera que siempre dice que todo está horrible y que antes se vivía mejor. Desde que tengo uso de razón, en todas las tertulias de abuelos y abuelas he oído a alguno decirlo: anunciaban mundos apocalípticos para luego rematar la frase con aquello de “no sé dónde iremos a parar”. Y mira que hemos pasado por situaciones bastante diferentes en un corto espacio de tiempo (histórico). Incluso en la literatura más antigua que mi memoria se encuentran personajes de éstos
    El buitre: persona que en su fuero interno no es agorera pero que anuncia el apocalipsis con fines lucrativos (vía directa sacando dinero a pobres incautos o indirecta léase entre otros los políticos vía poder)
    En fin, supongo que es algo propio de la humanidad tener que soportar este tipo de “piojos”
    Pero hay que ser optimistas. Aprovechando la mención de Luis Muiño al 20N me alegra ver que sólo es una fecha con significado para los abuelos y para la gente que estamos ya bastante talludos. Para los jóvenes no es más que el día posterior al 19 y casi que me alegro de ver cómo ellos, que no han tenido que soportar el martirio del trinomio (que no tricornio) república-guerra-dictadura una y otra vez en televisión, cine, literatura… hasta la náusea, les suena éste lo mismo que a mí en la niñez me sonaba lo que mi abuela hablaba de lo malísimos que eran los rifeños y Abd-el-Krim.
    Buitres y mochuelos los habrá siempre pero no hay mejor defensa que el abrir los ojos mirar y ver

  13. Koldo dijo:

    A veces, también, infundir un temor a otro te puede servir como mecanismo de defensa inicial y elemental; casi algo instintivo, primigenio… evolutivo, quizá. Con ello se intentaría compensar un desequilibrio evidente de fuerzas a favor de un agresor -a priori- más fuerte que uno… ¡Y funciona, muy frecuentemente, en la Naturaleza!…

    Sin embargo, por desgracia, el miedo siempre fue la mejor herramienta para la dominación; tanto individual como colectivamente. Efectivamente, desde que el mundo es mundo… Sobre todo, si ese miedo -de vez en cuando- queda confirmado de forma dolorosa (imaginaria o real; propia o ajena).

    Reconozcámoslo: es mucho más práctico, productivo e inteligente, conseguir que cientos o miles de personas hagan lo que yo quiera “acojonándolos” de algún modo que ir -uno por uno- arreándoles algún tipo de pescozón individual y personalmente.

    Además, creo que con insistencia y educación desde la infancia, este tipo de Cultura del Temor se llega a aprender, considerándolo como algo “normal” e inevitable en nuestras vidas… ¿”Pruebas?:

    Hago memoria…
    Descartemos los más primitivos e infantiles: bichos, oscuridad, etc.
    (Casi tengo los 50…) Colegio de curas. Años 60. Religión católica… No “te cuadran” los comportamientos reales de dichos “religiosos” con todo aquello que predican…
    ¿Qué miedos? Los peores y más graves: los existenciales. Pecar conduce al infierno e-t-e-r-n-o: > Resultado: te joden el polvo o lo que sea… (¿sólo a esa edad o ya te deja algún tipo de “rescoldo” para el resto de tu vida?)
    ¿Y si pierdes la fe? ¡Todo estaba previsto!: “vacío existencial”. Así nos lo decían y así lo “sentía”: desde que naces, todo tiene su “lógica” y se estructura en torno a Dios… ¿Y si no hay ningún dios…? Resultado: puedes dejar el “club”… ¡¡¡pero…!!! ¡tú verás cómo te sientes luego…! La desorientación inicial es bastante importante [por cierto, me imagino que exactamente igual que cuando uno logra “huir” de cualquier “secta”]. Pero, en este caso, doy “fe” de que la liberación (efectivamente, “liberación”, como dice don Luis) posterior es enorme.

    Me pierdo… Lo que quiero decir es que existen “preparaciones” sutiles (o evidentes) desde pequeños para adaptarte a un mundo (a una sociedad) que, efectivamente, sólo funcionaría (seamos sinceros: parece lo más “natural”, como animales que somos insertos en unos mecanismos ancestrales, primigenios, genéticos…) a través de superestructuras basadas en algún tipo de coerción (¿miedos, al fin y al cabo?), tanto de tipo “trascendente o inmanente” (como decía un antiguo profesor de Filosofía):
    religiones/creencias, leyes, trabajo (o falta de…), guerras, enfermedades, hambre…

    Pero no os preocupéis… Si me votáis en las próximas elecciones e ingresáis en mi iglesia (la única verdadera, por supuesto), yo os garantizo paz, trabajo, salud y vida eterna… ¡Amén!

    …Y van ¡¡¡y se lo creen!!!

    Luis Muño es psicólogo… Pocos profesionales conocen mejor que él cómo el temor (cualquiera de los muchos “miedos” individuales o colectivos) colapsan las consultas…

    Si no mereciera la pena superar todos los miedos y si así no lo hubiera conseguido el ser humano (efectivamente, hay que ser optimistas y, de hecho, el ser humano lo es, a pesar de todo) aún seguiríamos dispuntando las cuevas a los osos… ¿”Pruebas”?:

    Los hijos.

    (Sí: “punto”. ¿Acaso no es -ésa sola- “prueba” suficiente de que creemos en el futuro, en un futuro mejor?

  14. zakul dijo:

    ¡¡oyes!!…¿alguien me puede aclarar lo de esa fecha?…si, yo tengo ahora mismo 41 otoños, y aunque viví mis tribulaciones infantiles en colegio de curas, y la transición para mi fué mas una revolución hormonal que mental,he descubierto que lo mas sano para vivir con buena

  15. zakul dijo:

    digo…(que me colgué)…que para vivir con buena salud, lo mejor es tener mala memoria, o mejor ninguna.
    ¿han visto como estamos confundiendo justicia con venganza?
    ¿ahn visto como asimilamos la ley como si fuese una herramienta para el reencor?
    si, estoy convencido de que los pueblos necesitan tener historia, pero que no se utilice esta como aquella cantinela …¡¡que viene el coco y el hombre del saco y te lleva!!
    por cierto …y recordando sin reencor ni venganza…mas bien recordando con cariño aquella pubertad de nuestro unicornio….
    …¿te acuerdas Luis del post del sacamantecas?
    bueno …que me pierdo …para concluir, yo creo que tantas catástrofes se anuncian, que sería raro que alguna no se cumpliera o cumpliese.
    yo propongo que nos pongamos a anunciar buenas buenas nuevas y a pronosticar milagros y situaciones positivas, que seguro que alguna se cumple …¿y por qué no? igual se cumplen todas
    LUZ para los profetas arruinados…

  16. under20N dijo:

    Zakul, ni yo que abro ahora mi cuarentena, tendría en cuenta esa fecha si a mí y mis anárquicos amigos no nos hubieran ido cercando otra cuarentena de jóvenes neonazis en el bar en el que estábamos.
    Ellos se reunían para “conmemorar” el aniversario de la muerte del “Generalísimo”, nosotros para beber cerveza.
    20 N. Hay que fijarse en qué día se vive (y en qué bar se mete uno).
    Éstos no venden, regalan miedo…

  17. Bambo dijo:

    Mila, completamente de acuerdo.

    ¿Pronosticar milagros? Joer, cómo está el patio… El capítulo de ayer de House deberían regalarlo en los colegios.

    El miedo, muchas veces, no se vence. Se aprende a convivir con él y poco más. Eso, en principio, no tendría el porqué ser malo. Y parecer ser que ni tan siquiera ese extremo se acepta: hemos de vencer nuestros temores y luchar, luchar y luchar. ¡Qué mega-guays somos todos, que nos colocamos medallas todos los días por ser más valientes que los compas de aventuras del Capitán Alatriste en su última batalla!*

    ¿Qué tal unas cuantas dosis de realidad y aceptación, de mirarse al espejo y reconocer nuestras limitaciones y de paso, aprender a no confundir el sano intento de ser mejor -para uno, no para los demás- con el de tirarse a la piscina cuando no hay agua?

    Necesitamos tomar consciencia de las herramientas que emplean otros para infundirnos temores, está claro. Pero lo que tampoco podemos hacer es despreciar el aviso que nos una reacción miedosa frente a un estímulo, ya sea ajeno o propio.

    *Ironía, pura ironía.

  18. suigeneris dijo:

    Cuidao que somos simples los humanos…

    No creo que Luis se quede sin trabajo.
    De todas formas, me hago una reflexión: ¿Por qué siempre se da por hecho que vamos en la dirección correcta, o sea, que vamos a mejor?.

    A veces dan ganas de hacerse ermitañ@…

  19. zakul dijo:

    Auténtico conocimiento

    Cuentan que, en un país lejano, los discípulos de una orden mística eran sometidos a pruebas muy duras. Un día, un maestro reunió a varios de ellos y les dijo:
    -Ayer, unos aspirantes a la maestría fueron sometidos a un examen, quiero que vosotros me deis vuestra opinión sobre quién ha sido el triunfador de la prueba, y así podré conocer vuestra capacidad de comprensión. Acompañadme y os explicaré los detalles.
    Caminaron juntos un trecho hasta que llegaron a un lugar donde se abrían unos pozos. El maestro continuó hablando:
    -La prueba era muy sencilla. En cada uno de esos cinco pozos repletos de serpientes venenosas, se encerró a los candidatos con el objetivo de que pasaran la noche allí. Acerquémonos y veamos el resultado.
    Así, cuando se asomaron al primer pozo, observaron que sólo estaban las serpientes. En el segundo pozo, vieron muerto al candidato rodeado de serpientes. En el tercer pozo, observaron al candidato tranquilamente sentado en medio de todas las serpientes muertas. En el siguiente pozo contemplaron cómo el cuarto hombre dormía a pierna suelta al lado de una pequeña hoguera sin que hubiera ninguna serpiente a su alrededor. Por último, en el quinto pozo, vieron cómo el candidato se encontraba en postura de meditación y con el rostro lleno de serenidad mientras las serpientes recorrían plácidamente su cuerpo.
    -Bien -dijo el maestro-, quiero que ahora me digáis quién es el candidato que ha triunfado en la prueba, argumentándome vuestras conclusiones.
    Después de una pequeña deliberación en la que constataron que todos estaban de acuerdo, un portavoz se dirigió al maestro:
    -Creemos que el ganador es el hombre que está meditando en el quinto pozo. En el primero, parece evidente que el hombre huyó. El segundo murió envenenado por las serpientes. El tercero hizo un acto de valor matándolas, pero sólo se desembarazó del problema. El cuarto candidato dio muestras de inteligencia al utilizar el fuego para que
    las serpientes huyeran. En cambio, el último hombre consiguió tal control sobre sí mismo, y alcanzó tal grado de paz interior que hasta esos peligrosos animales han demostrado mansedumbre ante él.
    -Vuestras conclusiones son producto de las apariencias y no de la realidad, mucho más simple -dijo el maestro-. Y todo porque el punto de partida es falso: la verdad es que las serpientes no sonvenenosas. Ciertamente, el primer candidato huyó creyéndose en peligro, el segundo murió presa de su propio miedo a morir, el tercero mató a unos pobres animales inofensivos, el quinto realizó un esfuerzo de concentración y control innecesarios en una situación que no lo requería. Sólo el cuarto candidato tenía un conocimiento real: él sabía que aquellos animales no eran en absoluto peligrosos,
    por eso se tumbó tranquilamente a dormir, aunque antes prefirió encender una hoguera para calentarse y sacar del pozo a las serpientes para estar más cómodo.
    (cuento de saviduría y espiritualidad oriental)
    ahora pónganle nombre a cada personaje y verán como las serpientes que nos pintan tan venenosas, tan solo son lombrices de tierra.
    no estoy fuera de la realidad, pero lo que si que no estoy emparanollado.
    los peligros reales existen, pero tal vez debemos darle la importancia y el valor real que tienen, y munca mas fuerza de la que realmente poseen.
    LUZ para los que buscan el conocimiento

  20. Inmeat Polo dijo:

    Hola Under20n
    En mi barrio veo cómo se preparan los neonazis. A la puerta de mi colegio vi las manifestaciones del 20N. He visto manifestaciones antifascistas (en una de ellas a poco matan a mi hermana) y en Euskadi una de Jarrai con Ertzaina incluida. Por la tele he visto lo que hacen en Cibeles o en la Rambla de Canaletas cada vez que el Real Madrid o el Barça hacen una gracia. Y por supuesto que viví el 11M. Gracias a que son pocos (aunque ruidosos). Pero a mí un jovenzuelo descerebrado que no sabe ni de Historia ni de política ni de nada, que sólo necesita descargar adrenalina, que usa y abusa del miedo provocando con un águila de franco o una bandera tricolor de la segunda república o un anagrama de ETA o una bufanda del Madrid o del Barça o simplemente un hombre moreno con mochila sospechosa no van a hacer que me meta bajo la cama corroído por el terror o que tenga que mirar al calendario para saber si se me está permitido salir a la calle.
    Si lo consiguen, son ellos los que han ganado la batalla de la Libertad y no tengo intención de que lo logren. Pienso vivir libre sea el 20N, el 11M o el 33W

  21. Bambo dijo:

    Zakul, lo de auténtico conocimiento, es muy, pero que muy cuestionable… La explicación del maestro a sus discípulos parece impecable, pero es lo que tienen estas cosas que suentan tanto a sentencia, a “madre del amor hermoso, qué sabio”… que rascas un poquito y descubres que el que adoctrina a sus seguidores cataloga los comportamientos desde la postura que a él le interesa y claro, en el caso del primero, que se marcha por donde llegó, habla de “huida”, sin más y valora sólo aquellos casos en los que el conejillo de Indias de turno se quedó en el agujero.

    No considera la huida como una solución inteligente y a mí eso no me sirve: si el que se marcha no sabe que las serpientes no son venenosas, hace bien, pero que muy bien en largarse con viento fresco. Quedarse hubiera sido una verdadera temeridad y ser temerario, para mantenerse con vida, es una soberana estupidez.

    El que se queda y enciende el fuego para calentarse no demuestra ser más inteligente, porque ya sabía de antemano que las serpientes no eran venenosas: jugaba con ventaja, sin más. Si yo me hubiese visto en esa situación hubiera optado por salir de allí sin más y si me hubiese tocado valorar cuál de todos había sabido enfrentar mejor sus temores, me habría quedado, también, con el primero: el cuarto no se enfrenta a sus temores porque estos no existen, ya que afronta la situación llevando un as bajo la manga. No tiene, en absoluto, ningún mérito.

  22. suigeneris dijo:

    Desde luego, lo del cuento oriental tiene trampa.

    Por otro lado, a mí lo que verdaderamente me inquieta no son las cosas que dice el gobierno de turno o el mentiroso que te intenta vender la moto, sino las cosas que dice la gente de a pie, de los que me rodean, de los que son como tú y como yo. No sé quienes son los más peligrosos: si estos o aquellos, si los ignorantes o los listos.

    Inquietante mundo, sí…

  23. kasandra dijo:

    Me ha gustado muchísimo el cuento que ha dejado aquí Zakul.

  24. Alvaro dijo:

    Si vencemos al miedo, ganamos nuestra libertad. Un saludo y enhorabuena por tu blog.

  25. under20N dijo:

    Hola, Inmeat. Precisamente, los irracionales jovenzuelos descerebrados o/y cargados de adrenalina son los que son de temer. Esa cualidad es la que no les hace merecer ser los causantes de mi “digno cadáver”, o mi “honroso cuerpo apaleado”.
    Como suelen decir, mejor ganar la guerra que una batalla.
    Si he de morir valiente, ¡que no sea por un tonto o tontería, por favór! ;P

    Y, bueno, no me parece incompatible tener miedo y ser optimista…

  26. Inmeat Polo dijo:

    La guerra de la Libertad nunca se ganará. Parece ser que está en el ánimo humano el tener a otros humanos por debajo, sino por gusto, sí por miedo. Por gracia o desgracia para nuestro género (humano) sólo se pueden ganar pequeñas batallas
    Para mí la vida tiene sentido con Libertad, sin ella, para qué… No voy a jugármela a lo tonto o ir a provocar, pero no quiero vivir con miedo o encerrado en cuatro paredes. Sino son los niñatos, son los atracadores, sino las bandas, sino… ¿Qué nos queda? ¿La celda de nuestro cuarto como si fuéramos monjes medievales? Eso sí que no.
    Entregarse a la muerte no es valentía. Y el morir a mano de otro es, por definición, una tontería (aunque vaya puñeta de tontería)

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