MANERAS DE VIVIR

2 de Julio, 2009

Marco Polo, en su “Libro de las Maravillas”, escrito en el siglo XIII, describía  con asombro una alegre costumbre de los habitantes del Tíbet:
Para casar a las mujeres tienen una divertida costumbre que voy a contaros.  Tened por cierto que, en este país, por nada del mundo un hombre tomaría por mujer a una doncella, porque dicen que no vale nada si no está acostumbrada a acostarse con muchos hombres.  Y de una mujer que aún no ha sido conocida por ningún hombre, dicen que está mal vista por los dioses y por eso los hombres no se preocupan de ella y la evitan(…)

Por eso, cuando llegan gentes de alguna otra región del país a esta comarca (…) las ancianas de la población que tienen hijas por casar se las llevan, y a veces son veinte o treinta o cuarenta…  Y se las proponen a los hombres, suplicándoles que tomen a su hija durante el tiempo que permanezcan allí.   Y cuando los hombres han hecho lo que han querido con ellas, y quieren proseguir su camino, suelen dar alguna cosa (una joya, un anillo, una medalla…) a las muchachas con quienes se han divertido, porque así, cuando se casen, podrán presentar la prueba de que han sido amadas y han tenido amantes.
Para Marco Polo, veneciano nacido en plena Edad Media, la idea de que las mujeres compitieran en cantidad de amantes era asombrosa.  Él provenía de una cultura en la que las muchachas presumían de virginidad y castidad.  El choque cultural debió resultarle enorme. Sobre todo, cuando estas mujeres tibetanas se acercaron a él en busca de amor…y más medallas para colgarse.

Marco Polo 2.jpg
El estrés aculturativo es la tensión que se produce cuando nos relacionamos con culturas diferentes a la nuestra.  Al principio, el contraste de costumbres, maneras de vivir y formas de hablar nos deja perplejos.  Nos resulta difícil manejarnos, porque todo cambia.  Ya no podemos hacer nada de forma automática: tenemos que hacer conscientes todos nuestros hábitos y repensarlos, porque la mayoría de ellos no tienen sentido en la nueva cultura.

Lo que se siente en los primeros momentos es, sobre todo, tensión.  ¿Cuál es, por ejemplo, nuestro papel en esta nueva cultura? 
Al principio es difícil encontrar un rol: todo lo que somos con respecto a los demás tiene que ver con reglas culturales.  En cuanto éstas varían, cambia toda nuestra forma de relacionarnos con los demás…
¿Qué hará, por ejemplo, nuestro buen Marco Polo? ¿Asumirá el papel de visitante y ayudará a estas chicas a encontrar marido colgándoles muchas medallitas? ¿O mantendrá las normas de su cultura de origen?

Marco Polo 1.jpg

De todas formas, no hay que alarmarse: la confrontación con una nueva cultura se acaba siempre por resolver. 
Nos vamos adaptando, vamos encontrando nuestro nuevo rol social e interiorizando las costumbres que nos gustan. Nos vamos abriendo a nuevas formas de ver la vida. 

Marco Polo 3.jpgMarco Polo no aclara, en su “Libro de las Maravillas”, cuál fue su manera de resolver el estrés aculturativo y qué hizo con las mujeres que se ofrecían a pasar la noche con él.
Pero estoy seguro de que, en todo caso, la experiencia le sirvió para aprender que existen más mundos. Y están en éste.




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